murillo DESDE TURIN

¡¡¡¡Bienvenidos a todos!!!! Este espacio pretende llegar a todas aquellas personas que apuestan por mi, que sienten curiosidad por saber lo que se siente viviendo "de nuevas" en otro país si nunca han tenido ocasión como yo hasta este momento de poder hacerlo, que quieran saber cómo estoy o simplemente que no tengan suficiente con la vida en directo que "Gran Hermano" ofrece para criticar a gusto. A todos, a vosotros... gracias por compartir mi experiencia

19 octubre, 2006

Capitulo Tre... o el primer viaje. Destino Mont Blanc

No se si ya había comentado que vivo en un cuarto piso. La leyes de la lógica dicen que siempre que haya un cuarto hay un primero. Pues es en el primero donde sin querer se lió la cosa.
El pasado viernes a eso de las diez de la noche pude ver con asombro cómo entre los cientos de utensilios de cocina con que contamos no había ningún sacacorchos (si espumaderas, si cazos raros, si esa cosa alargada y con pinchos de la que intuyo yo jamás seré capaz de encontrar utilidad... pero no sacacorchos).
No dejé que la adversidad pudiera conmigo y decidí que la mejor opción era pedírselo a un vecino. Tras ver las opciones (el viejo de la puerta de a lado, la vecina cotilla de arriba, los saltimbanquis de más allá...) encontré en el vecino que conocimos días antes del primero como la mejor opción. Se trata de otro piso de estudiantes como el nuestro donde viven seis personas y una de ellas es un chico español.
Llamé al timbre y me abrió una amiga italiana que quedó perpleja con mis gestos para pedir el ya famoso sacacorchos. Entre tanto el vecino español que escuchó el espectáculo salió en mi auxilio (por fin algo de luz, ya me veía abriendo mi recién adquirida botella de tinto denominación de origen del piamonte con una piedra). El caso es que no podía irme de allí sin invitarles a probar ese vino que tanto me había costado abrir y ya no os cuento lo que me había costado llevar hasta casa desde el muy lejano carrefour. El vecino y dos compañeras italianas subieron a casa, abrimos el vino, lo probamos, mostramos nuestra casa y hablamos. Era gente muy agradable que además hablaba mejor el español de lo que yo imito al italiano y nos contaron que a la mañana siguiente tenían organizado un viaje a Vall D’Aosta, en la frontera con Francia, donde se encuentra el famoso Mont Blanc.

No teníamos bocadillos, no conocíamos quién iba pero una cosa era clara... ¿por qué no ir?
Tras cenar habíamos quedado ya para salir a dar una vuelta. Fuimos a ver a una amiga erasmus que se había puesto a trabajar en el bar de moda de los viernes “Lucignolo”. El sitio estuvo bien pero os hablaré el otros capítulos. Con lo que hay que quedarse es con que nos tuvimos que ir a las cinco de la mañana porque “del tirón” habíamos quedado a las cinco y media para nuestro primer viaje... el valle donde está en Mont Blanc.
En total fuimos unas quince personas. Era como una excursión de las Naciones Unidas: había franceses, belgas, una chica de la república checa, otra finlandesa y por supuesto españoles. Toda la gente era muy agradable y se esforzaban por hablar y entenderse contigo (el algunos casos logré coordinar mi escaso italiano). Fue una gran experiencia, muy divertida y que espero repetir.
Tomamos un tren que tras dos horas nos llevó a una estación donde cogimos otro autocar que tras una hora de viaje nos llevó al valle en cuestión.
Empezamos a subir por una ruta marcada en una de las montañas próximas al gran Monte Blanco. Si me conocéis sabréis que lo mío no es el deporte de riesgo así que no os mentiré... eran sendas más o menos inclinadas pero amplias y a modo paseo por el campo. Antes de empezar a subir un arroyo con el agua más clara que yo recuerdo se hacía a un lado para dejarnos paso. Las vistas impresionantes y el aire bien distinto al de la ciudad, nos acompañaron todo el viaje. Entre foto y foto, conversación e intento de conversación llegamos al punto del que yo decidí no pasar a unos dos mil metros de altitud y me quedé con mis compañeras de piso y unos bocadillos adquiridos a precio de mariscada (pese a ser de mozarella) a una gente de habla creo yo que francesa.
Ya de vuelta compartimos bromas, juegos y en la parte final... sueño de lo que había sido mi primer viaje como erasmus e intentaré que mi último sin haber dormido antes.

Lo cierto es que con lo de las fotos se me va... estoy trabajando para mejorar el sistema con un reproductor de fotos pero sigo en ello.
Saludos a todos